Procesionaria, la oruga urticante


La procesionaria es un tipo de oruga con 500.000 pelos urticantes que si contactan con nuestra piel o con la de nuestra mascota, pueden provocar una reacción alérgica, en algunos casos incluso grave.

El ciclo del insecto empieza durante el verano, que es cuando las mariposas salen de la tierra y se reproducen, depositando los huevos en las hojas de los pinos. Estos huevos eclosionan, apareciendo la oruga, que tras 4 fases terminará su desarrollo. En la fase 2 estos bichos ya pueden provocar reacciones urticantes. Para terminar su crecimiento construyen unos nidos de seda en los pinos, con muchas orugas en su interior. Cuando acaba el invierno las orugas bajan del nido, guiadas por una de las hembras que teje un hilo de seda, siguiéndose unas a otras en fila y formando su forma típica: «procesionaria«. Siguen esta “procesión” hasta que se entierran para completar el ciclo.

La fase de enterramiento es la más peligrosa porque esta procesión resulta muy atractiva para las curiosas mascotas, sobre todo perros y gatos.

Síntomas de contacto con procesionaria

Los perros son la principal víctima de este gusano, pero también los gatos pueden sufrir los síntomas. Normalmente se producen tras el contacto directo con la oruga, pero también por acercarse o rozar nidos o por los pelos urticantes trídos por el viento.

El contacto principal es con la mucosa oral, al lamer o tragar alguna de las orugas. Los síntomas más habituales son:

  • Dolor, picor y escozor de boca.
  • babeo excesivo.
  • Nerviosismo.
  • Inflamación de la mucosa oral que puede afectar a lengua o labios que, sin tratamiento, puede convertirse en ulcerativa y perder parte del tejido.
  • Fiebre.
  • Inflamación de hocico y párpados.
  • Habones en todo el cuerpo.
  • Rinitis.
  • Vómitos por la reacción anafiláctica o en caso de ingestión.
  • Úlceras corneales si hay contacto con los ojos.
  • Problemas respiratorios por oclusión de tráquea, problemas de coagulación, edema (cuando hay ingestión o hipersensibilidad).
  • Convulsiones.
  • Muerte (casos raros).

¿Qué podemos hacer en el momento?

Un tratamiento rápido va a ayudar a minimizar muchos los síntomas y su gravedad, por eso es importante acudir a consulta cuanto antes, pero en el caso que no podamos en ese momento, podemos ayudar a nuestro perro de la siguiente manera:

  • Lavar zona afectada con agua templada o vinagre (inactiva toxina).
  • Lavar zona con jabón neutro sin frotar (para que no se rompan pelos urticantes y se libere más toxina).
  • Podemos llevar URBASON inyectable o cortisona/antihistamínicos en comprimidos con el consentimiento y receta de nuestro veterinario.

De forma preventiva, evitaremos pasear por zonas con pinos y si esto no es posible, tendremos al perro sujeto con correa y siempre vigilando por donde caminamos y la presencia de nidos.

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